La membrana asfáltica es la forma más extendida de impermeabilizar techos de losa y cubiertas planas. Bien colocada dura muchos años; mal colocada, filtra en la primera lluvia fuerte. La diferencia está casi siempre en la preparación.
La preparación es clave
La superficie tiene que estar limpia, seca y sin partes sueltas. Se barre, se retiran restos de membrana vieja o pintura descascarada y se reparan fisuras y desniveles donde pueda acumularse agua.
Después se aplica una imprimación asfáltica y se deja secar completamente. Sin imprimación, la membrana no adhiere bien y se despega con el tiempo.
¿Qué peso de rollo elegir?
El peso del rollo (25, 35 o 40 kg) indica su espesor. A mayor peso, más resistencia y durabilidad, pero también más costo y más trabajo para colocarla.
- 25 kg: techos livianos, poca circulación y reparaciones
- 35 kg: uso general en viviendas, el equilibrio más habitual
- 40 kg: cubiertas con tránsito, grandes superficies y máxima durabilidad
Colocación
Se comienza desde el punto más bajo hacia el más alto, para que los solapes queden a favor de la pendiente. Cada rollo se calienta con soplete a medida que se desenrolla y se presiona para que adhiera sin burbujas.
Los solapes entre rollos deben ser de al menos 8 a 10 cm y quedar bien sellados con calor. Los encuentros con muros, desagües y cargas son los puntos críticos: ahí es donde más filtraciones aparecen.
Errores comunes
- Colocar sobre superficie húmeda o sucia
- Saltear la imprimación
- Solapes cortos o mal sellados
- No subir la membrana en los encuentros con paredes
- Elegir un rollo demasiado liviano para una cubierta con tránsito
En resumen
Si tenés dudas sobre qué peso conviene para tu techo, mandanos los metros cuadrados y el uso que va a tener. Te cotizamos la opción correcta.


